Escoger el lugar donde realizar una sesión preboda es una decisión difícil para muchas parejas.

Es comprensible, pues es algo a lo que no se enfrentan todos los días, quieren que las fotos sean geniales y tienen miedo a no acertar con el lugar o de que algo no salga bien.

Además supone un coste y es una pena si el resultado no es el esperado.

Disponer de un escenario bonito puede aportar mucho, pero no lo es todo, ni es imprescindible.

Muchas veces es más importante que el lugar sea especial para los novios, que tenga un significado (lugar donde se conocieron, donde hayan crecido, etc.) por encima de que sea el jardín más ideal o la playa más salvaje.

Seguramente todos conocemos rincones típicos donde la gente suele hacer este tipo de sesiones, que están bien, pero recurrir a ellos no va a ser lo más original del mundo, ni va a tener tanto valor si no creamos ese clima que se consigue cuando nos encontramos en un lugar que nos emociona.

Y es que el éxito de una sesión preboda depende, en parte, del talento del fotógrafo, pero en gran medida depende de la magia que aporte la propia pareja. Y es difícil que ésta falte en un lugar que tiene significado para ellos.

Quiero hablaros de Rosana y Alberto, una pareja encantadora con la que hemos tenido la suerte de trabajar y a la que le pasaba justo esto, que no sabía qué hacer en su preboda.

Les explicamos nuestro punto de vista y se dieron cuenta de que podría estar muy bien hacer su sesión de fotos en un pequeño pueblo de la zona de las Cuencas, en Asturias, donde Alberto había pasado parte de su infancia. Era un lugar muy especial para ellos.

Para nosotros, que ni siquiera conocíamos el pueblo, fue todo un descubrimiento.

Increíble la cantidad de rincones con encanto que vimos: casitas antiguas que son de por sí verdaderos photocalls, vías de tren con sus puentes centenarios y estaciones bohemias de otra época.

Pero, sobre todo, el lugar tenía peso para nuestros protagonistas y se notaba. Al principio estaban un poco tímidos ante la cámara, pero se fueron dejando llevar e incluso en algún momento conseguimos que se olvidaran de que estábamos allí. Nos pareció perfecto.

A la sesión vinieron dos personajes muy simpáticos y peludos, Lía y Turco, que disfrutaron a tope del día en la naturaleza y nos dieron muchísimo juego, haciéndolo todo más personal y emotivo aun

El resultado de esta sesión tan entrañable fue un precioso trabajo de la mano de MadSnap y un montón de fotografías chulas.

Podéis ver a continuación nuestra selección personal y el fotoclip de esta preboda diferente y llena de significado.

Pareja se mira apoyados en valla de madera en sesion preboda
Pareja sentada con sus mascotas en la puerta de una antigua casa
Joven pareja se abraza ante ventana de casa antigua
Pareja se mira en antigua estación sesión preboda
Joven pareja camina por puente antiguo, vías del tren
Joven pareja pasea por vías del tren sesión preboda
Pareja camina sobre vías del tren en puente
Pareja se besa sobre vías del tren en un puente
Joven pareja en sesión preboda en el bosque
Pareja en sesión preboda en el bosque
Pareja en sesión preboda en el bosque
Joven pareja en sesión preboda en el bosque

Créditos de fotografía y fotoclip: MadSnap